El Teito

Teito en Somiedo

El teito es un tipo de construcción típica de Somiedo (Asturias). De planta rectangular o cuadrada, tiene las paredes de mampostería y la techumbre compuesta por un entramado de madera que sustenta una cubierta vegetal. Esta cubierta, generalmente de planta de escoba, es el elemento más singular de la edificación y del que toma el nombre de “teito”. Derivado del latín “tectum”, es la palabra asturleonesa empleada para referirse a cualquier tipo de “techo” vegetal.
Las también llamadas cabanas de teito están directamente emparentadas con las casas que constituían los castros neolíticos, tan similares, por su planta circular, a los corros somedanos. Muchas de ellas se han conservado hasta nuestros días en perfectas condiciones, bien para guardar ganado, utensilios de labranza o como museos (Ver Ecomuseo de Veigas). Algunas incluso han estado habitadas hasta hace pocas décadas.

Las cabañas más primitivas contaban con un único espacio común para animales y hombres. Con el tiempo las dotaron de dos accesos diferenciados. Y las más evolucionadas, de tres plantas y grandes dimensiones, albergaban a la familia en la planta central y al ganado en el piso inmediatamente inferior para mayor aprovechamiento térmico.

Esa sinergia de energías que se aplica en la arquitectura sostenible contemporánea y que hoy día se nos presenta como un reto de complicada consecución, era hace siglos una simple cuestión de sentido común, de resolución sencilla. La cuadra iba en la planta baja (o adosada a la vivienda en construcciones más antiguas) para que el calor generado por los animales irradiase a la primera planta que era la vivienda. Esta contaba con un horno y estaba además aislada térmicamente por la cubierta de teito, que mantenía el ambiente fresco en verano y guardaba el calor en invierno. La alta techumbre a cuatro aguas con entramado de madera, constituía el pajar, almacén o tercera planta. Durante el invierno, cuando la temperatura exterior podía ser inferior a cero grados, una cabaña con un fuego en su interior, podía conservar una temperatura, más o menos constante, de unos 15 grados centígrados.

Los teitos también han sido parte importante en la vida de los vaqueiros de alzada que durante los meses de verano se iban a zonas más altas con pastos más tardíos. Para pasar esos meses también construyeron teitos en las brañas

El único inconveniente de los teitos era su tendencia a ser un foco de inicio y propagación de incendios; esto provocó que muchos de estos techados se sustituyeran por los más modernos de teja.
Ahora, en cambio, que se lucha por su recuperación, el inconveniente es que el oficio de teitador está desapareciendo. Paradojas de la evolución.

¿Donde puedo ver un teito?

En Somiedo, en suroccidente  de Asturias. Aún quedan numerosos teitos en las brañas de Somiedo. Puedes dar un paseo por alguna de ellas y/o visitar el llamado ecomuseo de Veigas que en realidad es una visita guiada a tres teitos que aún perduran en la pequeña aldea de Veigas.

 

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